El síndrome de abstinencia

El paso inevitable hacia la curación

Cuando se deja de suministrar una sustancia, aparecen un conjunto de síntomas físicos y psíquicos que provocan malestar a la vez que incitan a repetir el consumo. En esas circunstancias las personas continúan consumiendo, más por el miedo a que aparezca el síndrome de abstinencia que por el placer del consumo.

 

En Clínicas CITA se sabe bien de esto, y del clima de inestabilidad que provoca en las personas y en su entorno de convivencia familiar.

 

Qué es el síndrome de abstinencia

Es una reacción que se produce cuando una persona que consume una sustancia deja de hacerlo. Es lo que comúnmente se conoce como el mono. Y lo provoca dejar de consumir cualquier elemento que tenga el potencial de crear una dependencia. Podemos estar hablando de alcohol, tabaco, benzodiacepina, cannabis, cocaína…

 

Es importante aclarar que el síndrome de abstinencia no se entiende como una enfermedad sino que se trata de una condición que altera el estado de salud mental y física de una persona. Pero es una condición necesaria que va implícita en el proceso de deshabituación. Es un proceso común pero que puede ser peligroso si no se le hace un buen seguimiento.

 

En qué consiste

Cuando se consume con regularidad, el cuerpo va desarrollando una tolerancia a ese componente, llevando a necesitar un consumo cada vez mayor porque el cuerpo se acostumbra a convivir con esa sustancia. Cuando se la quitamos lo sometemos a un estado que le resulta extraño y se provoca una reacción.

 

Ese enfrentamiento puede derivar en brotes más livianos como insomnio, pérdida de apetito, dolores de cabeza o nerviosismo u otros de mayor agudeza como sudoración elevada, vómitos, diarreas, fiebre o depresión.

 

La importancia de un tratamiento adecuado

El síndrome de abstinencia va a aparecer siempre que una persona deje de consumir una sustancia adictiva o disminuya su ingesta. No hay quien se libre. Como se va a provocar esa reacción, es muy importante que la retirada sea supervisada para que el proceso se lleve de la mejor forma posible y sobre todo, no sea tan traumático como para provocar un abandono.

 

Una buena nutrición y un acompañamiento emocional son muy importantes en esta etapa. En los casos más difíciles de manejar, la supervisión médica es vital.

 

El síndrome de abstinencia agudo es el más conocido. Son esas primeras reacciones físicas que se producen cuando se interrumpe el consumo a una sustancia psicoactiva con la que se tiene una adicción. La intensidad y la gravedad de los síntomas varía en función de la sustancia.

 

Fases del síndrome de abstinencia

A grandes rasgos podríamos distinguir entre la primera fase en la que ya hay síntomas y se siente la necesidad de volver a consumir; la segunda en la que después de pasar esos síntomas vuelven a aparecer con mayor crudeza y la última en la que se adquiere una sanación pero con remanente de deseo de consumir.

 

No es fácil conseguir que una persona a la que queremos se someta a un tratamiento para dejar una sustancia. Lograr que alguien inicie el camino requiere una determinación y un trabajo terapeútico. Al inicio se produce una negación de la realidad y cuando la persona adquiere conciencia de la gravedad del problema, es cuando ya se puede actuar.

 

Y aquí es donde se hace necesaria la figura de un profesional. Las personas tienden a justificar su consumo y logran encontrar argucias para nublar la percepción de quienes les rodean. Sólo un profesional sabe tomar el camino más recto y evitar un abandono de la terapia.

 

 
Autor: Marta Reina
Categorías: Dieta y ejercicio

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